
El Balonmano Castellón sufrió una dura derrota (30-23) en su visita al CBM Almoradí, en un encuentro en el que el conjunto local demostró ser un rival mucho más peligroso de lo que podía anticiparse y supo imponer su propuesta de juego durante buena parte del partido.
El equipo castellonense se encontró enfrente con un rival muy trabajado, sólido y con las ideas muy claras. La defensa abierta 4:2 planteada por Almoradí supuso un auténtico quebradero de cabeza para los nuestros, dificultando la aplicación del modelo de juego habitual y generando numerosas situaciones de incomodidad en ataque. Una propuesta defensiva que, además, consiguió intimidar al equipo durante todo el encuentro.
Pese a las dificultades, el Balonmano Castellón nunca dejó de intentarlo. El equipo no bajó los brazos y siguió compitiendo, pero la falta de acierto en situaciones importantes, especialmente en las finalizaciones desde los extremos, terminó pasando factura ante un rival que supo aprovechar sus oportunidades.
El conjunto local fue creciendo con el paso de los minutos, haciendo valer su trabajo defensivo y castigando las dificultades de los castellonenses para encontrar continuidad en su juego.
Una derrota contundente que supone un durísimo golpe para el equipo, tanto por el resultado como por las sensaciones, y que obliga a realizar una lectura crítica de lo sucedido. Toca analizar, aprender y trabajar para recuperar la confianza y volver a mostrar la identidad competitiva que caracteriza al Balonmano Castellón.
Duro castigo, pero el camino continúa. Toca levantarse y seguir trabajando.
