Autor: BmCs

  • Primer nombre propio: Rubén Martín Blanco

    El Campus Morella 2026 ha comenzado a desvelar sus principales atractivos, y lo ha hecho con una incorporación de peso: Rubén Martín Blanco formará parte del equipo técnico.

    Con más de 15 años de trayectoria en el balonmano formativo, su perfil encaja de manera precisa con la filosofía del campus. Director Técnico de Balonmano Playa de la Federación Vasca y seleccionador de Euskadi, su experiencia abarca desde la tecnificación de base hasta el trabajo en contextos de rendimiento.

    Su presencia garantiza un enfoque metodológico riguroso, actualizado y alineado con las demandas actuales del jugador en formación, aportando valor tanto en el diseño de tareas como en la intervención directa con los participantes.

    Un modelo consolidado

    El Campus Morella ha ido evolucionando en las últimas ediciones hasta convertirse en una referencia dentro del entorno autonómico. La combinación de calidad técnica, entorno natural y propuesta educativa ha permitido construir un modelo reconocible y sostenible.

    La limitación de plazas responde precisamente a esa búsqueda de calidad: grupos reducidos, atención individualizada y un control real del proceso formativo.

    Inscripciones abiertas

    El plazo de inscripción ya está activo y, como en ediciones anteriores, se prevé una alta demanda. La organización recomienda asegurar plaza con antelación para garantizar la participación en una de las experiencias más completas del verano.

    El Campus Morella 2026 no es solo una semana de balonmano. Es una propuesta estructurada para aprender, convivir y disfrutar del deporte desde una perspectiva global.

    Y esto, como ya se ha anunciado, no ha hecho más que empezar.

  • Campus Verano Morella 2026

    El verano de 2026 ya tiene una de sus citas marcadas en rojo para el balonmano base: el Campus Morella regresa con una propuesta consolidada que combina formación, convivencia y experiencia vital en un entorno privilegiado.

    Mucho más que un campus

    Del 29 de junio al 5 de julio, Morella volverá a convertirse en el epicentro del balonmano formativo con una nueva edición del Campus organizado por el Club Deportivo Balonmano Castellón. Dirigido a jugadores y jugadoras nacidos entre 2007 y 2013, el programa mantiene su esencia: ofrecer una experiencia integral que trascienda lo puramente deportivo.

    Porque el Campus Morella no se entiende únicamente desde la pista. Se construye desde la convivencia, desde el aprendizaje compartido y desde la capacidad de generar un entorno donde el jugador crece tanto dentro como fuera del 40×20.

    Formación, naturaleza y convivencia

    La estructura del campus está diseñada para equilibrar el desarrollo técnico con una oferta lúdica y experiencial de alto valor. Las sesiones de entrenamiento estarán orientadas a la mejora individual, con tareas dinámicas, contextualizadas y adaptadas a las diferentes etapas de formación.

    A ello se suma un programa paralelo que incluye actividades al aire libre, excursiones, juegos y competiciones internas que refuerzan aspectos clave como la cohesión grupal, la autonomía y la toma de decisiones en entornos cambiantes.

    El enclave de Morella, con su riqueza natural y su singularidad, actúa como un elemento diferencial. No es solo un escenario; es parte activa de la experiencia.

  • ¡Seguimos siendo de primera nacional!

    El Club Deportivo Balonmano Castellón seguirá compitiendo una temporada más en la Primera Nacional. Y no es una permanencia cualquiera. Es de las que se construyen desde el sufrimiento, la resiliencia y una convicción colectiva que ha sido innegociable desde el primer día.

    Permanencia con sello competitivo

    El conjunto castellonense ha cerrado la temporada 2025-2026 cumpliendo el objetivo marcado: mantenerse en la categoría de bronce del balonmano español. Un reto que, lejos de resolverse con margen, ha exigido el máximo rendimiento competitivo durante meses. La irregularidad propia de una liga larga, los momentos de dificultad y la presión clasificatoria han convertido el curso en un auténtico examen de madurez deportiva.

    Sin embargo, el equipo ha respondido. Lo ha hecho desde el compromiso defensivo, desde la capacidad de competir cada partido independientemente del contexto y, sobre todo, desde una mentalidad que ha evitado cualquier atisbo de rendición.

    Una temporada de crecimiento real

    Más allá de los resultados puntuales, el valor de esta permanencia radica en el proceso. El equipo ha evolucionado en su identidad de juego, ha sabido adaptarse a diferentes escenarios competitivos y ha construido una base sólida de cara al futuro.

    Los puntos sumados no han sido fruto de la casualidad. Cada victoria, cada empate, incluso cada derrota ajustada, ha contribuido a forjar un grupo más consistente, más consciente de lo que exige la categoría y más preparado para sostener el nivel competitivo.

    Porque en Primera Nacional no basta con tener talento: hay que saber competir. Y el Balonmano Castellón ha aprendido a hacerlo.

    El factor emocional: equipo y afición

    Si algo ha marcado la temporada ha sido la conexión entre equipo y grada. En los momentos más delicados, el respaldo de la afición ha sido un elemento diferencial. El pabellón ha vuelto a ser un punto de apoyo emocional y competitivo, empujando al equipo cuando más lo necesitaba.

    Ese vínculo ha permitido sostener al grupo en situaciones límite, transformando la presión en energía competitiva.

    Mantenerse también es ganar

    En un contexto cada vez más exigente, donde cada temporada eleva el nivel medio de la categoría, lograr la permanencia tiene un valor incuestionable. No es un objetivo menor; es la confirmación de que el proyecto compite, resiste y avanza.

    El Club Deportivo Balonmano Castellón seguirá siendo equipo de Primera Nacional. Y lo hará con la experiencia adquirida, con una base reforzada y con la ambición de seguir creciendo.

    Porque si algo ha dejado claro esta temporada es que este equipo no se conforma. Esta permanencia no es un punto final. Es un punto de partida.